BONUS 68: El bisturí de la pregunta terapéutica – Virginia BeOneYou

⬇️ HAZ CLIC EN LA IMAGEN PARA DESCARGAR TU PDF ⬇️

Virginia BeOneYou

Deja de luchar para sobrevivir a tu vocación. Puedes volver a disfrutarla.

Empecé a pasar consulta hace más de 15 años.
Acababa reventaica muchas veces.

No era por ser tan buena persona que me desviviera por ayudar a los demás.
Era porque me encontraba con pacientes que me cuestionaban lo que sabía,
que no respetaban mi tiempo,
que traían silencios, resistencias y explosiones emocionales para las que no tenía escudos.

Sabía que podía ayudar. De hecho, lo hacía.
Pero mi confianza dependía de cómo tuviera el día,
de cómo había ido la consulta anterior,
de cómo estaba con mi pareja o del ciclo de la luna.

Con este follón, acababa pensando que si no daba el 200 %, no era suficiente.
Hasta que entendí que no era cuestión de hacer más, sino de sostenerme mejor.

Y no, eso no pasó por arte de magia.
Fue un proceso jodidamente intenso de trabajo emocional y de aprender a estar conmigo misma…
incluso cuando no tenía todas las respuestas (ni para ellos, ni para mí)

Descubrí que cuanto más clara y en paz estaba yo, mejor podía comunicarme y conectar con mis pacientes.

Cuando alineas lo que dices, la manera de escuchar y lo que proyectas,
dejas de perder fuerza en cada sesión porque estás usando la comunicación a tu favor.

Esto es lo que enseño ahora.

Y tiene una cosa mala —o buena—: te pone frente al espejo.
No para que hables más bonito, sino para que cuando te mires no veas cómo te rompes mientras ayudas a los demás.

Te veas entero.

Te veas como lo que realmente da valor a tu trabajo: la persona detrás del profesional.

Y sí, mirar hacia dentro a través de cómo comunicas hacia fuera, remueve.

¿Te atreves?

Me encuentras en…